Administrando el stress

Vivimos pendientes del momento próximo más que de este propio instante, nos enfocamos en lo que seré mañana o en lo bien que voy a estar cuando alcance este o aquel  objetivo que me dará más seguridad y bienestar. Enfocados en el momento próximo nunca podemos sentir la tranquilidad de ser quienes somos más allí de los modelos que hemos prefabricado para ser mejores. No debemos olvidarnos que la  vida “es ahora” y que “lo que debería ser “es solo un producto del deseo, la necesidad o en el mejor de los casos la visión de un anhelo.

Así nos pasamos años persiguiendo imágenes de lo que deberíamos alcanzar para estar bien o ser mejores, pensamos en los logros y objetivos que nos llevaran a ese lugar imaginario de realización  teórica mientras sin darnos cuenta  nos vamos  alejamos cada vez más de vivir la plenitud del ahora solo nutrida desde el amor, la compasión y el poder estar presentes.

 

Entonces cuando logramos relajarnos y aceptar el ahora, el fenómeno de la sincronicidad comienza a ocurrir y las cosas comienzan a reorganizarse sin lucha ni pelea, lentamente en la calma, comienza a aparecer la claridad de nuestra atención y la presencia de nuestra consciencia, lentamente aparecen sensaciones de estar más integradoras y completos que nos muestran direcciones y alternativas inesperadas que nos guían casi distraídamente hacia ese bienestar por el que luchábamos desesperadamente.

 

Repentinamente aparecen nuevos caminos para andar, pero estos a diferencia de los anteriores son caminos que tienen el corazón presente. No sabemos hacia donde conducen pero si tenemos la certeza que conducen hacia UNO, y que el hecho que sea un camino con corazón nos va a dar la fortaleza y la constancia para transitarlos.  Quizá ningún camino conduzca especialmente a ningún lado, o tal vez todos ellos conduzcan al mismo lugar, pero estos caminos no son más que la experiencia de experimentar el transito y de crecer en el trayecto, es por ello que precisamos del corazón para impulsarnos ya que la mente no llegar a ver las fuerzas invisibles que el corazón sí.
Toda la información acumulada en nuestro cerebro no es suficiente para conectar con el ahora donde yace oculta la posibilidad de disfrutar lo que tenemos y de conectar con quienes somos. El pensamiento se enfoca permanentemente (sin darnos muchas veces cuenta) en lo que asumimos que nos falta para estar bien, esa es su esencia, esa es su forma de funcionar. Así y sin darnos cuenta nos perdemos en un tiempo psicológico que nos lleva del pasado al futuro, de lo que debió haber sido a lo que debería ser. Nunca nos quedamos presentes en “lo que es” quizá porque ello implique ver capas de nuestra personalidad que no podemos aceptar

 

Más bien existe una comprensión intelectual que no nos  va a resolver el problema. Básicamente lo que nos queda es aprender a soltar las ideas previas para poder estar más conscientes de como interactuamos con el entorno y de cómo poder aprender a dejar que el momento presente nos guie en nuestro propósito en lugar de perseguir objetivos sueltos que cuando los reunimos pierden coherencia, Estar BIEN es una decisión del espíritu que no se deja desanimar por los eventos que nos rodean, sino mas bien los toma para seguir creciendo.

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